Viendo Rojo
Written by R.D. Balsa Thursday, 08 November 2012 00:00

Viendo Rojo
Recientemente salí de un Best Buy cuando fui abordado por un empleado de la Cruz Roja y el me preguntó si quería 'salvar una vida' y donar sangre. Esto me pasa muy a menudo porque me dicen que tengo 'buenas venas'. Mi respuesta es siempre la misma: "no puedo donar sangre en buena conciencia; yo soy un hombre gay y su cuestionario discrimina contra los homosexuales". En ese momento el empleado normalmente me dice que está de acuerdo conmigo y ofrece una disculpa débil por las políticas actuales de la Cruz Roja.
El cuestionario en cuestión proviene de La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) y sus políticas muy anticuadas. El cuestionario incluye varias preguntas sobre la exposición a las agujas y despues a lo mas personal. Preguntan, entre otras cosas, que si "has tenido relaciones sexuales con un hombre que ha tenido relaciones sexuales con otro hombre, incluso una vez."
Está claro que las preguntas se hacen para obtener más información sobre el estado de salud del donante y determinar si la sangre califica a su criterio. Pero estas preguntas intrusivas hacen mucho más que eso. No sólo evitan que honestos hombres y mujeres homosexuales y salven vidas, pero tambien implican que el sexo con personas del mismo sexo es de alguna manera incorrecta o maligno. La implicación no es perdonable y aunque sería mas comprensible si esto fuera 1988 o incluso 1996, estamos a menos de dos meses del año 2013. Tambien el dar a entender que 'tener relaciones sexuales con otro hombre' trae el mismo nivel de riesgo como el uso de drogas por vía intravenosa o el sexo sin condón (para ambos sexos) es ofensivo y francamente contraproducente para una organización que depende de la población para una porción de sus donaciones (ya sea dinero o sangre).
Toda la sangre donada se somete a pruebas considerables para determinar si el VIH u otras enfermedades de transmisión sexual están presentes. A pesar de los significativos avances en las tecnologías de detección, la FDA se niega a actualizar o cambiar su cuestionario. Es su convicción de que hay "riesgo, aunque sea marginal, que el virus se transmita desapercibido". Ya que el virus puede mantenerse latente en la sangre por semanas, o meses, la FDA más bien prefiere lo mas seguro que arriesgar infección; una preocupación lógica, por supuesto, pero una que se remedia fácilmente.
Otros países como Brasil y Inglaterra tienen un aplazamiento de un año donde la sangre es analizada tras doce meses de almacenamiento si el donante confesó dudosas prácticas sexuales; un enfoque de sentido común a una posible preocupación que, en este país por lo menos, carece de sentido común.
El hecho es que la demanda para la sangre siempre superará la oferta. Al riesgo de estereotipar, la Cruz Roja se esta distanciando de una población que suele estar en excelente estado de salud y bien conocida por su generosidad. No veo ninguna generosidad o caridad de la Cruz Roja en una práctica dolorosa y negligente que resulta en la incapacidad de salvar cientos de vidas diariamente.
Seeing Red
I was recently walking out of a Best Buy when I was approached by a Red Cross employee and asked if I wanted to ‘save a life’ by donating blood. This happens to me quite often outside popular stores because I’m told I have ‘great veins’. My answer is always the same: “I cannot donate blood in good conscience; I am a gay man and your pre-donation questionnaire discriminates against homosexuals.” It is at that point that the employee usually agrees with me and offers a faint apology for the Red Cross’ current policies.
The questionnaire in question is the result of the FDA and its very antiquated policies. It includes several standard questions about exposure to needles; then they get really personal. They ask, among other things, if you “have had sexual intercourse with a man who has had sexual intercourse with another man, even once?”
It is clear that the questions are meant to give insight as to the donor’s health status and determine whether or not the blood will meet their standards. But these highly intrusive questions do much more than that. They not only keep honest gay men and women from saving lives but they imply that sex with the same sex is somehow improper or malignant. The implication is never pardonable but it would be at the very least understandable if this were 1988 or even 1996, but we’re less than two months from 2013. Also, to imply that ‘intercourse with another man’ brings with it the same level of risk as intravenous drug use or sex without a condom (for either gender) is offensive and downright counterproductive to an organization that relies on the general population for a healthy chunk of its donations (be it money or blood).
All donated blood undergoes considerable testing to determine whether HIV or other STD’s are present. Despite significant advances in screening technologies, the FDA refuses to update or revise its questionnaire. It is their conviction that there is “risk, however marginal, that the virus will go undetected.” Since the virus can lay dormant in blood for weeks, even months, the FDA rather play it safe than risk infection; a logical concern, of course, but one that is easily remedied.
Other countries including Brazil and the UK have a one year deferral where the blood is tested after twelve months in storage if the donor admitted to dubious sexual practices; a common sense approach to a potential complication that, in this country at least, lacks common sense.
The fact is that the demand for blood has always and will always exceed the supply. At the risk of stereotyping, the Red Cross is alienating a population that is usually in excellent health and well known for its generosity. On their end, I see no generosity or charity in a grievous and neglectful practice which results in the inability to save hundreds of lives on a daily basis.




